Las playas de Granada, para dormir y callar

Posted by Administrador on 29th Julio 2009 in General

Ayuntamientos de todo el país se han lanzado aordenar sus costas con normas razonables y otras veces no tanto; el litoral granadino se sube al carro.

Si usted está tumbado, quietecito, tomando el sol en cualquier playa española y se le ocurre hacer algo que se salga de esto, lleve cuidado y compruebe antes si su idea está o no prohibida en ese paraíso terrenal. Estar jugando a las palas –por ejemplo– en Málaga puede parecer una actividad inocente, pero no está permitido. Así que si quiere ahorrarse el bochorno de que un policía le regañe por tan cándida acción o incluso le multe, debe informarse por qué ley se rige cada costa.
En los últimos años, los ayuntamientos se han lanzado a regular qué se puede o qué no se puede hacer en sus playas. Normas lógicas, irracionales, absurdas y sorprendentes salpican las ordenanzas de todo el país. El debate está sobre la mesa… ¿Se trata de poner necesario orden o de convertir las playas en lugares insulsos dedicados a la paz y la meditación?
Este dilema llega ahora a la Costa Tropical con la reciente ordenanza de playas de Salobreña y la que vendrá, la de Motril. Almuñécar fue el primer Ayuntamiento del litoral granadino en pegar el zapatazo para prohibir que la gente reservara la playa desde el alba con la sombrilla, las hamacas y las esterillas. La medida no estuvo libre de polémica. Es más, se formó la llamada ‘guerra de las sombrillas’, rebeliones de bañistas que incluso se resolvieron en los tribunales.
En las playas salobreñeras, a partir de agosto, estará prohibido también ocupar una parcelita de arena con la sola presencia del parasol. En las motrileñas, está por ver. Salvo en Torrenueva o Calahonda, las costas están libres de ‘okupas’ madrugadores.
La ordenanza de Salobreña recoge las normas básicas que se aplican en la mayoría de las playas. Sin excentricidades. No se permite hacer barbacoas –sin permiso–, ni la evacuación fisiológica en el mar o en la playa, ni ir acompañados por el perro, ni que los vendedores ambulantes despachen cualquier cosa y mucho menos comida. Tampoco está permitido que los pescadores lancen el anzuelo mientras haya bañistas. En líneas generales, la normativa salobreñera no se sale de lo normal.
Pero en otros litorales españoles, sus normas no son tan lógicas y algunas han despertado verdaderas polémicas. Desde fumar, mantener relaciones sexuales o beber alcohol hasta abrir la sombrilla cuando hace viento, en las playas del país está prohibido casi todo.

Fuente/ideal.es/

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